EL VALOR DE LAS COSAS

Hace una semana fui a un campamento de supervivencia. 
Dormimos en casas de campañas (dos por cada casa) y hacíamos del baño en letrinas que hicimos a una distancia considerable del lugar. La comida la hicimos de la manera más básica que se nos ocurrió y la mayoría de veces preparamos los alimentos sobre troncos o en el mismo pasto. 
El lugar donde fuimos era un tipo bosque y el clima no era de lo más agradable. En la tarde mucho calor mientras que la noche era demasiado fría por lo que no descansamos del todo bien ya que las bajas temperaturas nos lo impedían sin mencionar que llovió las dos noches que pasamos ahí. A pesar de eso las vistas eran una belleza. 

A pesar de todo fue una experiencia grata y me hizo pensar en lo afortunados que somos al contar con la comodidad de una cama, una sábana y un techo que nos resguarde. De tener un baño y el poder ducharse (porque al no haber ducha, no nos bañamos correctamente en dos días), de verdad que qué rico es sentir el agua a través de tu cuerpo. Sentirse limpio, con ropa seca y cálida. 
Ahora disfruto el poder tomar agua tantas veces como se me antoja y el comer las veces que quiera en un plato con cubiertos y servilletas.

Fueron dos días y medio los que estuvimos desconectados del mundo tecnológico y del tiempo ya que nos decomisaron los celulares y relojes. Durante esos días no supe a qué hora dormíamos, comíamos, desayunábamos, etc. Sin embargo, a pesar de no ser tan extremo como pensaba, me sirvió para reflexionar sobre lo que les escribiré a continuación: 

Me pregunté sobre quién podría acostumbrarse a vivir de esa manera y resulta que en todas partes del mundo hay gente o familias así e incluso peor.
Estamos tan acostumbrados a ciertos lujos que no hemos sufrido la falta de una necesidad. En cambio desperdiciamos las cosas como si fuera fácil conseguirlas mientras que afuera hay personas que darían lo que sea por un simple pan o incluso un vaso de agua. Realmente estamos en un mundo tan insensible ante estas situaciones. No solemos ver hacía esa parte de la sociedad.
Ahora en vez de tirar las cosas los invito a ayudar a la gente que lo necesita, ser empáticos o tener un poco de más consciencia sobre el valor de las cosas, agradecer que las tenemos y pedir porque nunca nos falten. 

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